Hacer comunicación es hacer organización

Por La Voz de Villa Radio | Facebook: Vozdevilla Villa
Texto publicado en la Revista Palabras Pendientes | "Comunicación y Organización Contra el Capital" número 12, Año 12, Noviembre 2016



A pesar de las tantas formas de acceder a la información, una realidad con la que nos hemos encontrado, es la desigualdad en el acceso a las herramientas para adquirir dicha información. Uno de estos casos es el internet, y lo limitado de su acceso, principalmente por factores económicos, lo cual acarrea que el grueso de la población no tenga las posibilidades de usarlo, aún en nuestros tiempos.

Otro aspecto de esta realidad que vivimos es que por lo general los medios comerciales como la radio, televisión y periódicos, entre otros, carecen de información distinta a los parámetros establecidos como una herramienta de dominación, lo cual ha sido utilizado desde siempre.

Algunos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que en 2012, 32.2% de los hogares del país contaban con una computadora y que el número de usuarios de Internet tuvo un incremento del 8.8% entre el 2011 y 2012, al pasar de 37.6 a 40.9 millones de personas usuarias que van de los 12 a los 32 años.

La tecnología está ligada a la comunicación y por lo tanto a la información según el capitalismo. Indudablemente el avance tecnológico seguirá dando pasos enormes y por consiguiente más personas seguirán incrementando la posibilidad de acceder a ellas, de tener acceso a más información y por lo tanto a estar más comunicadas.

Sin embargo, es necesario sostener que no existe una distribución equitativa de la riqueza en el sistema actual y eso derivará siempre en que sólo unos cuantos tengan el acceso y control de la tecnología. No obstante los esfuerzos por “liberarla”, como es el caso del internet, que si bien en algún momento pudiera ser de “acceso universal”, seguirá perteneciendo a un sector de la población y seguirá sirviendo a sus intereses de ideologización para someter a una clase sobre la otra.

Es necesario, sin duda, profundizar en lo escrito anteriormente. Tal vez sirva como ejemplo, resumir un aspecto de lo que hoy vemos que pasa con los medios de comunicación capitalistas. Desde nuestra perspectiva, la respuesta a esto se ve en espacios organizados, o no organizados, donde se han ido desarrollando alternativas que pretenden contrarrestar los procesos que desde este sistema pretenden vendernos y que aceptemos sin hacer crítica alguna. Es aquí donde distintas experiencias como las radios comunitarias independientes, entre otros medios, nos parecen importantes, ya que creemos deben servir para dar lugar a la diversidad de pensamientos que se organizan en barrios, colonias, escuelas o que sin ninguna referencia organizativa o política, simplemente hacen uso de ellos para expresar su inconformidad y se contraponen a lo establecido. Pensamos que estos espacios deben reproducirse y que son imprescindibles para seguir avanzando en el camino que nos llevará a consolidar alternativas de comunicación, que hoy y siempre, servirán para liberarnos.

En nuestra organización existen intentos por generar estas alternativas de comunicación, que se han ido construyendo a la par de la lucha por la vivienda, salud, educación, justicia y seguridad, como decimos nosotros, por generar proyectos de vida. Pues entendemos que cubrir las distintas necesidades que tenemos debe iniciar por nosotros, por medio de acciones que sirvan para demostrar que es posible construir alternativas en todos los sentidos.

Proyectos de vida que se impulsan en barrios populares y en delegaciones como Iztapalapa, Tláhuac, Iztacalco, tratando con esto de construir, autonomía y poder popular. Éstos inician casi siempre con la búsqueda de solución a necesidades como la vivienda, que muchas veces es el eje aglutinador, para elevar paulatinamente esta demanda económica a aspectos más generales pero no menos importantes. Al desarrollarse en procesos donde la asamblea, la reunión por andador, por brigada, por comisión, se convierten en la principal forma de comunicación para compartir las problemáticas, propuestas y demás aspectos propios de una comunidad. Estos canales de interacción se convierten tal vez en los principales difusores que se van transformando en ideas y luego en acciones, como la construcción de espacios que permiten ampliar esa comunicación de boca en boca. En ese sentido, inician procesos como la radio que surgen precisamente por la necesidad de involucrar a más y de manera más rápida a los procesos organizativos, sus ideas, problemáticas, y más. Que necesitan ser difundidos y que no encuentran espacio en ningún lado más que en los medios creados por la misma necesidad, así surge nuestro espacio de radio que antes se llamaba Radio Espiral y hoy se llama La Voz de Villa, Radio.

Con el impulso de esta iniciativa surge la necesidad de crecer, de imaginar en términos de comunicación, la creación de espacios que nos ayuden a avanzar. También surgen nuevos problemas:no desvincularse de lo que nos dio origen y aprender en el camino, algo que es difícil, porque a veces los resultados no son los que esperamos o los procesos son muy lentos.

En La Voz de Villa Radio por ejemplo, aquellos que participamos en la radio (desde su origen hasta hoy) hemos tenido que enfrentarnos a la reflexión sobre qué es eso de la “comunicación”. Sabemos que es una herramienta en las diversas actividades y en el trabajo colectivo diario, como comer, protegerse de las inclemencias del tiempo, relacionarse con otros, decidir hacia dónde ir, etcétera. Esta simple discusión es esencial para nosotros porque los compañeros y compañeras que participamos en este espacio tenemos muchas visones, por lo que llegar a un sólo concepto sería muy complicado, pero lo que sí hemos podido hacer es encontrar algunos puntos de coincidencia. Por ejemplo, entender por comunicación: compartir, transmitir -que exista correspondencia, reciprocidad. En fin, comunicar es comunidad, y partiendo de esa coincidencia, entonces tenemos la tarea de hacerla por lo menos en nuestros espacios.

Pero para construir comunidad hemos tenido también que entender que para muchos la comunicación dejó de ser lazo de unión, y que hoy es base importante para seguir perpetuando las clases sociales donde el trabajo es sinónimo de explotación, donde la comunicación sirve para que unos den órdenes y otros sólo obedezcan. Esto nos implica reconocer que como clase explotada se nos ha querido quitar no sólo la fuerza de trabajo sino también, la propia lengua, costumbres, tradiciones y cultura.

Entender lo anterior es una de las tareas que la radio se ha propuesto trabajar con cada uno de los que la integran: trabajadores, estudiantes, comerciantes, transportistas, etc. Todos debemos reflexionar para qué queremos participar en este espacio –de manera práctica y con la reflexión- e ir cambiando poco a poco el concepto de comunicación con el cual crecimos la mayoría de nosotros. En este sentido, ir apropiándonos de una forma de comunicación propia que vaya alejándose cada día más de la concepción y el fin de los medios comerciales. Además de sabernos capaces y sin la necesidad de tener un título de comunicadores para poder expresar lo que sentimos y vemos a diario. La radio por consiguiente es un esfuerzo de comunicación que ha sido impulsado por compañeros que nunca hemos estudiado comunicación e inclusive sin previa experiencia.

Otro ejemplo de la cotidianidad que hemos tenido que enfrentar es preguntarnos si la radio es para la comunidad o de la comunidad. Sí, la radio es de la comunidad. La música, los temas, el idioma etc., los pone la comunidad, pero ¿cómo sabemos qué quiere la comunidad? Primero se vio la necesidad de no poner lo que unos piensan que debe contener la radio, eso fue en un inició hasta que preguntamos a la comunidad si escuchaba la radio. A lo que nos dieron respuestas como estas:

“Sí, pero está bien aburrida; sí, pero ponen puras cosas que ni me gustan; al principio, pero luego ni entendía lo que decían; no, para que, nada más aburre; yo una vez hablé para pedir una rola y ni me pelaron; me obligaron a contestar o hablar de algo que ni siquiera conozco.”

Así seguimos aprendiendo como usar esta herramienta de comunicación, parte de una comunidad organizada, con una serie de principios e ideas, tratando de convertirla en un espacio común, como lo hemos mencionado. Nos dimos cuenta que es importante no repetir lo que hacen los medios al servicio del dinero y por el contrario, que tampoco podíamos cerrar todo el contenido a música de protesta y contenidos que hablen de la revolución. Una tarea más es ver como la radio puede ser diversa sin perder su origen.

Todo esto nos ha servido para entender que la radio es de, con y para la comunidad, que el contenido no es todo lo que tenemos que cambiar. Entendimos que la comunidad es el emisor y receptor, es quién debe comunicar, a través de los que estamos aprendiendo a hacer comunicación desde nuestra forma. Y que ser comunicador popular significa animar a que la comunidad participe o permitir que esa comunicación se dé y siga distanciándose de la forma tradicional de comunicar que nos enseña el capitalismo.

Aunado a estas experiencias, que continuarán dándose para seguir mejorando nuestro espacio, vemos que también nuestra radio debe servir para educar, informar, agitar y organizar, de la mano con nuestro proyecto político. En nuestro caso, esta radio es parte de la Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII) -nombre asignado por acuerdo de nuestro séptimo congreso realizado en mayo de 2015-, antes Frente Popular Francisco Villa Independiente – UNOPII, donde la comunicación popular no la visualizamos sin organización y al revés, pues si no hay organización no hay comunicación, un ejemplo es que nadie participa en algo si no sabe para qué es, cuándo, cómo, porqué,; por eso para que la comunidad se organice estamos convencidos de que necesita comunicarse, asumiendo la construcción de sus propios medios que hagan y construyan sus propias formas de comunicar.