Ké Huelga: La radio libre contra la tiranía

Por Ké Huelga Radio | https://kehuelga.net/diario/
Texto publicado en la Revista Palabras Pendientes | "Comunicación y Organización Contra el Capital" número 12, Año 12, Noviembre 2016


Hace diecisiete años, al calor del Movimiento Estudiantil de 1999 en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), surgió la Ké Huelga Radio. El nombre fue elegido como parodia a una estación cumbiera muy sonada del dial comercial, pero sobretodo reivindicando la huelga universitaria que, ante las mediadas autoritarias tomadas por el Consejo Universitario de la UNAM que pretendían trastocar el espíritu del modelo educativo en la máxima casas de estudios, logró un amplio consenso estudiantil y colocó inicialmente la bandera rojinegra en veintisiete escuelas para después extenderla a más.

Primero como Asamblea Estudiantil Universitaria, luego como Consejo General de Huelga, la organización estudiantil tomó fuerza y coordinó comisiones de aseo, seguridad, cocina, propaganda, brigadeo, etc. Los estudiantes discutían y hacían lo que podían con el objetivo de defender la educación pública, gratuita y de calidad, buscando que esta defensa la diera el conjunto de la sociedad, informada y participativa. En ese contexto, las preguntas que se hicieron un grupo de estudiantes universitarios fueron: ¿por qué no hacer una radio donde se pueda escuchar la voz de los estudiantes, académicos, trabajadores de la universidad y la del pueblo? ¿por qué no construir un espacio que permitiera la difusión del movimiento estudiantil y las expresiones que no son aceptadas en la radio comercial? Con el apoyo de algunas asambleas estudiantiles dieron luz a una radio de alta intensidad para una guerra de baja intensidad. Así fue como surgió una semana después del 20 de abril de 1999, la Ké Huelga Radio, con transmisión en la frecuencia modulada de los 102.1 MHz.

La idea era dar a conocer la información que se generaba desde y para el movimiento estudiantil, además de combatir las mentiras que los medios masivos generaban contra los estudiantes huelguistas y vomitaban hacia la sociedad en general, con este esfuerzo se abrió un horizonte muy amplio que comenzaba con generar contrainformación, pero que posteriormente tomó muchas vertientes, al tiempo que se consolidaba el impulso de que aquello que se hiciera debiera ser desde la reapropiación de los saberes, marcando distancia de los formatos comerciales.

El golpe policíaco contra el movimiento estudiantil y la huelga universitaria, ocurrido con la entrada de la Policía Federal Preventiva a la UNAM en febrero de 2000, también repercutió en la radio. Uno de los compañeros que participaba en el proyecto fue hecho preso junto a los más de mil estudiantes capturados en el operativo, pero a pesar de eso los ánimos no cejaron. Al poco tiempo se volvió a levantar la señal de FM, pero ahora por los 91.7 MHz y se decidió ampliar el horizonte radiofónico para que los agravios no quedaran reducidos exclusivamente al movimiento estudiantil, sino que permitiera visibilizar la respuesta violenta de las autoridades y el gobierno contra los movimientos sociales, de tal forma que las resistencias de México y el mundo también tuvieran un espacio importante en la radio. El espíritu cegeachero y de rebeldía que se congregaban dentro de la radio, estuvo caracterizado por la vinculación con algunos movimientos de resistencia social, sobre todo con los de Oaxaca.

Para ese momento, la definición de la radio caminaba sobre la base de la defensa del uso libre de las frecuencias por tod@s, para que el espectro radioeléctrico no fuera exclusivo de unos cuantos y por lo tanto no fuera necesario pedir permiso al Estado para hacer uso de un bien colectivo; posición que permitió diferenciar a la Ké Huelga Radio del resto de los medios masivos de comunicación y de las estaciones que funcionan con cierta cercanía a las instituciones gubernamentales.

Así, a partir de 2001 la Ké Huelga comenzó a confrontar la desinformación y amplificó las luchas de diferentes movimientos, por ejemplo la de los zapatistas, la de Atenco, la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), acompañando también la resistencia de varios sectores de la sociedad: maestros, campesinos, jóvenes y colonos, etc., con un acercamiento distinto a lo tradicional. No somos reporteros, no buscamos la nota ni nos conducimos como los traductores de la realidad, por lo que estas negaciones marcaron en la etapa de la refundación un eje vertebral que hoy sigue presente en nuestro hacer. Los principios de No promoción de partidos políticos -ni de personajes que forman parte de la clase política-, No a los gobiernos, No al machismo, ni alusiones a favor o en contra de alguna religión, No al Sexismo, No a la apología de la violencia, No al fascismo y cero publicidad, nos coloca lejos de ser una radio ciudadana, permisionada o pirata. Mantener la libertad de expresión en un sentido más amplio de lo que hoy se maneja nos lleva también a establecer una autonomía respecto al Estado, quien regula y limita los contenidos en aras de proteger sus propios intereses, entonces nuestra consigna es: No necesitamos permiso para ser libres.

La libertad, para quienes participamos en este espacio, ha constituido una búsqueda de formas cotidianas de combatir la dominación, el capitalismo, el Estado, a todo aquello que quisiera limitar o regular nuestras ideas. A partir de estas certezas caminamos hacia la autogestión -entendida esta como participación- en este sentido, el proyecto radiofónico ha sido cercano al movimiento libertario, sin anular otras manifestaciones políticas o culturales. Ha sido característico, dentro del movimiento social, organizarnos de forma asamblearia, promover la cooperación voluntaria, la solidaridad, y los acuerdos por consenso. La Ké Huelga está conformada por una colectividad que trabaja de forma voluntaria, sin recibir ninguna remuneración a cambio tan solo el compromiso que nosotros mismos nos proponemos, la participación en la radio responde al deseo de crear un espacio y los medios para la circulación libre de las ideas.

Uno de nuestros mayores desafíos es lograr que esta participación sea efectiva, es decir, que construya un espacio donde no existan relaciones de dependencia y pasividad, de modo que sea posible socializar no solo las decisiones sino también el conocimiento que nos permite hacer de la radio una herramienta de liberación. Combatir abiertamente la separación entre el entorno social, la vida cotidiana y los procesos de comunicación, lo que vivimos y escuchamos a través de los diferentes programas que se emiten por la radio libre social y contra el poder, detrás de los micrófonos y a través de las bocinas de la radio no hay información, lo que circula es la movilización social, son las rebeldías, los sonidos y los testimonios que rompen la conformidad.

En 2013 lanzamos la consigna Hagamos de la voz un grito reafirmando nuestra posición de que una rebeldía, para ser subversiva, debe ampliarse, colectivizarse hacia el conjunto de los que se plantean transformar el mundo, desde aquello que somos y hacemos; por ello continuamos trabajando en la reapropiación de la tecnología radial y compartiéndola con tod@s, porque desde nuestro punto de vista, no se trata de crear “medios” sino de romper el actual monopolio de la tecnología y la información que impide la comunicación directa. Por ello, la Ké Huelga se mantiene como un espacio abierto a la participación de otros que, como nosotros, ven en la comunicación libre uno de los antídotos contra el veneno del capital. Un ejemplo claro de esta posición la encontramos en nuestra participación en 2013 y 2016 con los maestros democráticos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con quienes construimos un espacio para que desde el plantón que sostenían en Ciudad Monstruo [CDMX] se escucharan las actividades, propuestas, experiencias del magisterio y de quien quisiera dar su opinión. Se reforzó la relación con Radio Tu ñu savi y con las radios que nos retransmitan.

A partir del debate sobre los medios libres, abierto por las intervenciones de los Subcomandantes Galeano y Moisés el 10 de agosto de 2014, nos dimos a la tarea de reflexionar en torno al quehacer de nuestros espacios y medios de comunicación, así como el trabajo y la participación de los medios libres en las luchas sociales. De tal forma que a finales de octubre de 2015 dimos a conocer un conjunto de reflexiones reunidas en un texto llamado Contra el capitalismo: la acción descentralizada. Medios libres – medios de paga Versión 3.0 [1], en el cual proponemos la creación del Sistema de Información de la Resistencia (SIR) como un paso adelante en la coordinación de los espacios de comunicación libres y una invitación para que los participantes directos de las luchas formen parte de las tareas informativas tan urgentes y necesarias contra la guerra de exterminio que estamos padeciendo. Es una propuesta que pretende hacer frente a la represión así como reforzar y ampliar las redes de respuesta frente a la violencia, las detenciones y los secuestros.

Avanzar en sentido contrario al monopolio de los mass media y el atole estatal, siempre ha desencadenado ataques a la Ké Huelga Radio. A lo largo de 17 años de existencia la Ké ha sufrido seis interferencias. Durante la huelga estudiantil de 1999 y en 2000 con el ruido de una sirena; en 2010 mediante dos señales: una estación “anónima” que transmite mensajes esotéricos y música grupera, y Radio Josna, emisora ligada al PRI del Estado de México que transmite desde Ciudad Neza. Durante las transmisiones solidarias desde el plantón magisterial en el zócalo y el monumento a la revolución de Ciudad Monstruo en 2013 nos percatamos que la señal de la radio era anulada en diversos puntos de la ciudad y específicamente en los horarios de transmisión magisterial. La interferencia más reciente que ocurre desde octubre de 2015 hasta la actualidad, consiste en un ruido blanco que tapa nuestra señal y en ocasiones se trata de una estación de música comercial que interfiere nuestra frecuencia; esto en el contexto de las movilizaciones por la presentación de los 43 normalistas desaparecidos y la lucha contra la reforma educativa.

La reforma a la Ley de Telecomunicaciones del año 2000 consideró al espectro radioeléctrico como un bien nacional, con lo cual se criminalizó el uso libre de la frecuencia modulada para todas las radios comunitarias, indígenas, independientes y, por supuesto también a las radios libres como la Ké Huelga. En nuestras emisiones, el mensaje que quisimos dejar claro es que no se promovería el permiso estatal para transmitir por las ondas hertzianas, refrendando que el aire es de quien lo trabaja y reivindicando la libertad de expresión, como un derecho, reconocido y avalado por la Declaración de los Derechos Humanos.

Mencionamos la criminalización, porque lo que ha seguido para las radios libres y comunitarias no permisionadas han sido las interferencias a las señales de frecuencia modulada, decomiso de equipo y persecución a los integrantes de las radios. El hostigamiento también ha sido frecuente. Entre junio y julio 2012, dos personas que se identificaron como “Policía Federal” dijeron a unos compañeros investigar las “identidades verdaderas” de los integrantes de la radio. Más cercano y no menos preocupante fue lo sucedido en 2013 durante las transmisiones del plantón magisterial, ya que los teléfonos de los compañeros que asistían acompañando a los maestros de la CNTE fueron bloqueados e interferidos durante varias semanas. Asimismo, en octubre de 2015 el acoso llegó al tope cuando detectamos seguimiento policiaco en los alrededores de la cabina de la radio.

Dicho acoso forma parte de un cúmulo de agresiones a comunicadores independientes, periodistas y compañeros de medios libres, que se exacerbaron a mediados del año pasado. El 31 de julio de 2015 fueron asesinados Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Mile Virginia Martín, y Olivia Alejandra Negrete, en la colonia Narvarte. Nadia y Rubén habían abandonado Veracruz tras recibir amenazas y agresiones; este último, debido a su labor como fotoperiodista. Posteriormente, compañeros de la Agencia Subversiones recibieron amenazas e intimidaciones, siendo una de las más graves la sufrida por Heriberto Paredes el 31 de agosto de 2015, cuando fue amenazado de muerte por un desconocido. Una semana después, el domicilio de las periodistas Flor Goche y Elva Mendoza, colaboradoras de Desinformémonos y Contralínea, respectivamente, fue allanado por desconocidos el día 8 de septiembre de 2015, mostrando que el mecanismo gubernamental de protección a los periodistas es totalmente ineficaz. Días después, el 21 de septiembre un ataque porril destruyó la cabina de Regeneración Radio y posteriormente fueron objeto de diversas agresiones físicas, así como amenazas de muerte.

Casi un año después de aquellas agresiones, durante el mes de julio de 2016 los sitios web de los compañeros de Radio Zapote, Másde131 y RompimientoTV fueron vulnerados. El 18 de agosto el Instituto Federal de Telecomunicaciones requisó el transmisor de frecuencia modulada de baja potencia, una antena de polarización circular y una línea de transmisión de los compañeros de Radio Zapote. En ese contexto, el 30 de agosto la interferencia que desde finales de octubre de 2015 había tapado las ondas hertzianas del 102.9 aumentó considerablemente hasta el punto de hacer inaudible la KéHuelga radio al sur de la ciudad monstruo.

Esta interferencia, junto con las otras agresiones, es parte de la ofensiva que busca silenciar las voces disidentes y críticas de los poderes criminales que gobiernan México. Debido a este clima represivo, consideramos que la interferencia de nuestra señal de FM es parte de las acciones gubernamentales contra las y los comunicadores independientes y contra los medios libres.

En 2016, el autoritarismo y las prácticas totalitarias que le acompañan son una realidad para el país. Entre el calderonato y la pequeña dictadura de Peña Nieto la guerra contra el narco nos condujo a una guerra de exterminio en la que existen entre 20 y 30 mil detenidos-desaparecidos, sin contar a los migrantes y a los 150 mil asesinados. En esta guerra sin cuartel, las formas de control social se han vuelto más efectivas: el uso abierto e indiscriminado de todo el arsenal estatal (leyes, cuerpos represivos) y privado (televisoras, intereses corporativos extractivistas), han llevado al terror generalizado. De las escenas de barbarie a las que nos acostumbraron los políticos y los medios de comunicación masiva, pasamos a la brutalidad: 43 desaparecidos, un país sembrado de fosas comunes, asesinatos y desapariciones de defensores de derechos humanos y activistas sociales, feminicidios, asesinato de periodistas y el uso desmedido de la fuerza policiaca para contener la movilización social.

En medio de la debacle, desde la radio libre invitamos a tod@s a ser partícipes de estos 17 años y a sumarse al esfuerzo de nutrir las ondas hertzianas y potencializar la radio contra el poder y así edificar los espacios de comunicación libres que construyen y recrean la posibilidad de otro mundo.

Notas

[1] Ver en línea http://kehuelga.net/diario/spip.php?article3981