Creatividad y organización:

Mural comunitario participativo

Por Checovaldez, Pintar Obedeciendo
Texto publicado en la Revista Palabras Pendientes | "Comunicación y Organización Contra el Capital" número 12, Año 12, Noviembre 2016



El propósito de este artículo es dar a conocer un esbozo del proyecto Mural Comunitario Participativo (MCP): cómo surgió, sus intenciones, cómo se ha desarrollado y sus avances en 16 años de existencia, a fin de que quienes se interesen en la comunicación, conozcan la creación comunitaria de pinturas murales y su potencial como medio de comunicación social, un medio comunitario y participativo.

I. Tres pautas sustantivas del Método

El método que se ha desarrollado para este efecto parte de tres pautas sustantivas: a) Escuchar en comunidad. b) Investigar y crear en comunidad. c) Pintar en comunidad.

Se encuadra dentro del ámbito de la educación popular y considera a los participantes como sujetos activos, constructores del conocimiento; también como personas dispuestas a ejercer sus capacidades creativas y reflexivas; con intereses cognitivos propios y con capacidad de implicación y compromiso. Así mismo, el instructor se compromete a jugar un papel activo, creador, investigador y experimentador; a estimular la creatividad en grupo y a ser flexible sin ser laxo, a ser espontáneo sin ser improvisado y a ser orientador más que directivo.

A lo largo de los años, esta práctica la hemos ejercido con muchas personas y se puede decir que quienes la hemos sostenido somos un grupo, pero este se reconfigura de manera natural en cada etapa con la retirada de algunos participantes y el empeño de nuevos, a la vez, esta reconfiguración le imprime a la acción sus propias características en cada nuevo afán.

II. Retrospectiva del Mural Comunitario Participativo

Lo que llamamos MCP más que un proyecto, es una cadena de proyectos de la que hablaremos en esta ocasión.

Etapa I. Incubación

El primero de ellos fue un tanto contingente y tiene su origen en tres preguntas planteadas para si, ante la petición de una asesoría mencionada anteriormente:

¿Es posible que un grupo de personas sin experiencia en dibujo o pintura, trabajando en equipo, produzca una obra plástica de interés comunitario? ¿Es posible que la participación de hombres y mujeres de distintas edades y comunidades permita una alta representatividad del sentir comunitario general? ¿Es posible que en la pintura que así se logre, aparezcan algunos de sus más importantes valores comunitarios, convirtiéndose en un objeto relevante para un análisis simbólico?

Entusiasmado ante la petición y el desafío que representaban esas tres preguntas y el trabajar con personas con las que nunca lo había hecho, de una cultura muy diferente a la propia, en medio de un entorno lleno de tensiones sociales, diseñé el que en esa ocasión llamé Taller de Mural. Se ideó siguiendo algunos lineamientos generales conducentes a la creación en grupo:

  • Las personas comunes y corrientes como fuente de ideas.
  • Que las personas dibujen y pinten sus ideas a su propio modo.
  • Integrar las ideas de personas de otras comunidades.
  • Generar ideas gráficas en trabajo de equipo.
  • Flexibilidad, disposición al cambio y tolerancia a la incertidumbre.
  • Decidir por consenso las propuestas.
  • El instructor evitará influir en los contenidos del mural por preferencias personales.

Además de los contenidos y actividades propias del Taller de mural, se incluyeron entre un 20 y 30% de ejercicios de integración, autoestima, sensorialidad, imaginación, creatividad, organización de las ideas y reflexión. Los objetivos de esa ocasión fueron:

  • Crear la gran pintura a partir de las ideas, formas y colores de las personas de las comunidades.
  • Celebrar la presentación pública del Municipio Autónomo Rebelde Zapatista Ricardo Flores Magón.
  • Que el resultado pictórico sea susceptible para un análisis simbólico sobre los valores comunitarios.

Como meta se definió: Crear una gran pintura en la fachada de la Casa Municipal del Municipio Autónomo Rebelde Zapatista Ricardo Flores Magón. El Taller de Mural fue pensado para esa ocasión en particular, pero visto en retrospectiva, su puesta en acción, marca el inicio de lo que ahora se ve como la primera etapa de un proyecto mayor. Tras 22 días de trabajo, 11 días fueron de gestación y 11 de pintada. Se terminó el 9 de abril de 1998, día de la llegada de los asistentes de otras comunidades a las ceremonias y festejos de la inauguración pública del Municipio Autónomo Zapatista el 10 de abril.

Aún estaban frescos los últimos pincelazos y brochazos, y las muchas incertidumbres iniciales sobre la eficacia del método ideado ya se habían disipado, las tres preguntas iniciales se despejaron afirmativamente y se convirtieron en hipótesis de trabajo, sin embargo, surgía otra pregunta: ¿Es posible que, si se propone a otras comunidades o grupos sociales, estos lo adopten como un su medio de expresión plástica de acuerdo a sus propios intereses comunitarios?

El día 11 de abril por la madrugada, Taniperla sufrió un operativo policiaco-militar y el Mural de Taniperla (como después se le conoció), fue parte de la destrucción deliberada de las instalaciones y casa de las autoridades autónomas. La paradoja de esta acción es que al ser destruido, el mural fue ampliamente conocido y se convirtió en un ícono del zapatismo. Pero eso, eso es otra historia.

Volviendo al método ideado para crear esa pintura mural. A los pocos meses en el penal de Cerro Hueco, en la capital del estado de Chiapas, se propuso a la Asamblea de presos zapatistas tojolabales, la idea de pintar un mural dentro de la cárcel. Los presos del municipio Tierra y Libertad fueron los principales promotores. Con ello se pusieron a prueba las hipótesis y se confirmaron satisfactoriamente, incluida la pregunta anterior.

En ese momento lo ignoraba, pero se gestaba otro indicio de que este tipo de expresión plástica puede ser relevante en las pequeñas comunidades: Pancho El rojo, un compa que participó en el Taller de Mural, pintó dos murales en su casa que, pese a la precariedad y contra la costumbre, construyó de dos plantas para que esas pinturas se vieran de lejos, allá en una comunidad llamada Laguna Ocotal, a dos horas del camino más cercano, en una comunidad de siete familias.

En 1999, por interés propio y a solicitud de un pequeño grupo de estudiantes universitarios de la UNAM y de la ENAH en la ciudad de México, les impartí un curso breve y el resultado fue la creación de una pintura mural en la Clínica Autónoma de San José del Río, Chiapas. Esto fue otro indicador de posibilidades de interés en el método. Con base en la suma de estas experiencias, afiné el Taller de Mural, que desde entonces lleva el de nombre de Taller Seminario Generador de un Mural Comunitario (TS- GMC).

Etapa II. Desarrollo espontáneo

La segunda etapa es marcada por una tercera oportunidad de poner en práctica el TS- GMC. Surge a partir de la iniciativa del grupo coyuntural “La Tribu”, de la ENAH, que se organizó en solidaridad con el movimiento estudiantil del 99 de la UNAM durante la huelga universitaria, y que ante la ocupación y represión por parte de la Policía Federal Preventiva (PFP), se articuló con los estudiantes y académicos del plantel.

Esto significó un cambio radical en el tipo de grupo social y entorno. La acción pasó del medio rural al urbano, de la cultura indígena a la cultura universitaria. También presentó la necesidad de hacer algunas reflexiones y aproximaciones conceptuales, algunos acercamientos teóricos y la oportunidad de generar otra hipótesis básica: Es posible que el método de crear un mural comunitario participativo concebido para un contexto de cultura comunitaria rural (“la pequeña comunidad cara a cara”), funcione eficazmente en grupos sociales de otros contextos culturales y geográficos. Y permitió definir un objetivo general: Conocer y promover los valores y el sentido de lo comunitario que hacen posible a la “pequeña comunidad” entre diversos grupos sociales que se consideran o nombran comunidad.

En este proyecto se estableció la consulta sistemática a la comunidad académica de la ENAH (estudiantes, docentes, trabajadores y funcionarios): previamente al proyecto, durante el proceso y hasta la aprobación pública de una de las tres propuestas finales para la pintura mural.

El grupo se formó a partir de una convocatoria abierta, con hombres y mujeres, mayoritariamente estudiantes, algunos trabajadores y una maestra. También el trabajo del grupo fue abierto para quienes quisieron participar alguna vez o eventualmente. El mural tomó el título Del Lagartijero.

El proceso de apropiación del resultado pictórico se gesta desde el momento en que se plantea públicamente el proyecto de hacer un mural comunitario al grupo social que tiene espacios, actividades e intereses en común -y que de alguna manera se define como comunidad-, continua con la respuesta aprobatoria de la mayoría votante; se nutre con las respuestas de las consultas periódicas sobre el qué contener en la representación visual; se fortalece con la inclusión de esos contenidos y con la apertura permanente a todas las actividades; se profundiza con la exposición abierta de los productos del proceso y la aprobación pública de uno de los anteproyectos para que sea pintado en el muro elegido desde la primera consulta.

El carácter lúdico que se inicia en el trabajo de grupo durante el periodo de gestación, se convierte en festivo cuando se pasa al periodo de la pintada en el muro, la comunidad empieza a reconocer sus propias ideas, se suman más personas al trabajo y la pintura mural empieza a convertirse en un objeto auto referencial y de múltiples sugerencias de las potencialidades de la comunidad en cuestión.

Durante la inauguración del mural en la ENAH, en el discurso de uno de los participantes, se identificó al Taller Seminario GMC como: un instrumento novedoso y eficaz para la incorporación a la comunidad del profesional que realiza su trabajo en ese tipo de grupos sociales.

Etapa III. Investigación

Las siguientes experiencias en distintos contextos sociales, culturales y políticos, tanto en México como en el extranjero, generaron la formalización en 2002 de la investigación La creatividad plástica comunitaria como medio de comunicación social. Este momento marca el inicio de una tercera etapa en la evolución del proyecto. Delimitado sus intenciones en tres objetivos:

Poner en práctica estrategias y técnicas pedagógicas, a través de un taller diseñado para aprender a crear en grupo, con un alto sentido de servicio a la comunidad, dentro de las particularidades de cada caso.

Promover la comunicación social, a través de la expresión plástica, como un campo cultural propio del trabajo comunitario y de los colectivos con intenciones de desarrollo comunitario.

Fortalecer el trabajo comunitario en los casos que exista, desarrollarlo en casos que se practique parcialmente, y promoverlo en casos que este ausente.

Algunos resultados

Ya con la investigación en curso, se promovieron nuevas experiencias hasta llegar a sumar catorce en total (1998-2005) de la observación de los resultados de este conjunto se pueden expresar algunas apreciaciones importantes, de las cuales se exponen tres:

Es claro que la pintura mural creada por un grupo de la comunidad, con base en la consulta permanente a la propia comunidad, se convierte en un poderoso medio de comunicación social que propicia y fortalece el auto reconocimiento de la identidad cultural, social y política del grupo social del que surge.

Para que esto suceda, es fundamental que el promotor del mural comunitario participativo, anime y facilite la expresión de las ideas de los miembros de la comunidad y del grupo GMC, absteniéndose de inducir con sus propias ideas el tejido conceptual de la pintura.

También es correcto que las formas, los colores y el arreglo visual surjan de los propios participantes, siempre dentro de un ambiente propicio para la escucha activa y la reflexión en torno al pensar y el sentir del grupo y de la comunidad.

Una constante es la probación de las hipótesis:



  • Es posible generar de manera deliberada un proceso creativo, en un grupo representativo de individuos comunes y corrientes de una comunidad o grupo social, encaminado a producir un mural en su localidad.
  • El potencial y el cuerpo de habilidades y capacidades aportadas por un grupo integrado por azar e interés personal, pueden ser suficientes para lograr una obra plástica interesante con fines de comunicación.
  • Un grupo así, puede crear al servicio de la comunidad, a partir de consultarla en todos los pasos relevantes del proceso.
  • Si se logra crear un mural con la mayor participación y representatividad comunitarias, es posible que de manera espontánea, aparezcan representados de alguna manera, valores fundamentales de la comunidad y, a la vez, contenga en gran medida el sentir y los intereses sociales de la propia comunidad.
  • Se puede lograr lo anterior en un mes de trabajo de grupo (120 a 170 horas).

Otra constante es la participación organizativa y mayoritaria de las mujeres, en los grupos urbanos, no así en las comunidades rurales. El paso de una experiencia a otra, ha permitido hacer ajustes al TS-GMC, inspirados en alguna medida en la modalidad de la investigación y desarrollo experimental

Etapa IV. Multiplicación

Animado por los resultados y potencialidades del método y el interés de personas que estuvieron en algunas de ellas, se diseñó y realizó el diplomado en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco (UAM-X): Mural Comunitario Participativo – Pintar Obedeciendo, el cual consiste de dos partes: la Escolarizada y la Práctica de Campo.

Este evento se identifica como el inicio de una cuarta etapa, ahora con el propósito de: Capacitar como promotoras de mural comunitario participativo a las personas interesadas o relacionadas con el trabajo social, cultural, político, educativo, etcétera, en grupos sociales considerados como algún tipo de comunidad, tanto en el ámbito rural como en el urbano.

Tanto en las experiencias antecedentes del diplomado, como en las posteriores, dentro de los muchos tópicos que contiene el tejido conceptual de cada uno, se evidencia una clara tendencia a la evocación histórica y mítica de los grupos sociales en que se han generado las pinturas murales. En la mayoría de los casos se distinguen como tópicos comunes: el reconocimiento de las propias particularidades y distinciones culturales, la expresión de la resistencia ante los poderes hegemónicos, la denuncia de las injusticias sociales, las relaciones de los grupos humanos y sus entornos físico y social, la aspiración a mundos mejores, entre otros temas y de acuerdo a cada contexto.

Además de las representaciones simbólicas de sus culturas, destaca que en la práctica del taller los grupos de comunidades indígenas identifican y fortalecen sus propios modos tradicionales de hacer las cosas con los modos del TS-GMC; en los grupos sociales de origen rural alcanzado por la expansión de la ciudad o en los barrios urbanos con población de más de dos generaciones, se hace evidente la potencialidad de la recuperación del trabajo comunitario, y en los grupos sociales urbanos de más o menos reciente formación, una generación o menos, al promover el trabajo creativo en común genera un reconocimiento y autovaloración como grupo social y en algunos casos, el emprendimiento de otros proyectos en común.

Es de destacar que a partir de esta etapa los participantes, diplomantes y posteriores promotores de la pintura mural comunitaria decidimos como grupo, nombrarlo “Pintar Obedeciendo” en reconocimiento al aporte de la organización zapatista.

Etapa V. Devolución I

Para 2006, las intenciones llevaron a formar del proyecto Devolución del método TS- GMC a las comunidades en las que surgió. No se pudo realizar en ese año por la alerta roja decretada por las comunidades en resistencia -a causa de los acontecimientos en San Salvador Atenco-, por lo que se llevó a cabo hasta en 2007.

Pese al entusiasmo, el trabajo y participación se limito por factores como el idioma, el leer, el escribir, el trabajo en la milpa, los pocos recursos y la situación de resistencia. Sólo asistieron a la comunidad de La Culebra personas del MAR-RFM.

De todos modos, el grupo se propuso producir diez murales en distintas comunidades, entre abril de 2007 y abril de 2008, con motivo de la celebración del décimo aniversario de su municipio. Y lo logró, realizando 11 pinturas en seis distintas comunidades del Municipio RFM.

Etapa VI. Devolución II

Paralelamente y como parte de ese propósito de devolución del método a las comunidades de Chiapas, en el Centro Indígena de Educación y Capacitación Integral-Universidad de la Tierra (CIDECI), en mayo de 2007, se realizó la tercera edición del diplomado Mural Comunitario Participativo (MCP).

Los diplomantes de esta edición, indígenas y mestizos, han realizado hasta la fecha nueve murales, unos en el propio CIDECI y otros en comunidades de Chiapas y uno más en Guatemala. También han decorado muchos objetos y se creó un Taller de pintura en el propio CIDECI a cargo de una diplomante indígena.

Los proyectos se habían iniciado y estaban en curso, habría que esperar un año para hacer una valoración de los resultados, sin embargo me era claro que el propósito, si bien se había alcanzado en buena medida, requería de una adecuación distinta a la de capacitación en aula.

Compartiendo colores

En abril de 2007, justo entre el término de la parte escolarizada de la capacitación en La Culebra y poco antes de iniciar el diplomado en el CIDECI, hubo acuerdo para invitarnos a pintar un retrato mural en la Clínica Autónoma Compañera Murcia, ubicada en el ejido San jerónimo Tulixhá (SJT).

Al terminar el encargo, se nos invitó a volver unos días en agosto para “pasear e impartir unas clases de dibujo”. Si, regresamos. Para ese entonces ya se percibía que la capacitación en aula era un tanto complicada. Platicamos con las autoridades sobre la idea de los murales y hubo acuerdo para invitar a personas de algunas comunidades del ejido a las que les interesara participar en la creación de un mural comunitario y vinieran a “compartir colores”. De las comunidades aledañas y de la propia cabecera San Jerónimo Tulixhá, asistieron cuatro personas interesadas en capacitarse. El resto del grupo estuvo compuesto por jóvenes y niños de ambos sexos. Unos quince en total.

El TS-GMC, es muy lúdico en el proceso y se vuelve festivo cuando la pintura está terminada. Esto es parte de su aceptación. También las autoridades se percataron que era importante para la educación, la cultura y el fortalecimiento de su organización política. Decidimos hacer un ensayo múltiple: invitaríamos a los promotores de mural comunitario participantes de los Diplomados y Capacitaciónes -impartidas anteriormente MCP (2005, 2007 y 2007bis)- a que se incorporaran de manera voluntaria y autofinanciada; para que en parejas de promotores (uno local y otro visitante) impulsaran la creación de pinturas murales en diferentes comunidades. El ensayo fue exitoso. Había interés y propósitos afines de ambas partes. Se configuraba un nuevo modo de promover la multiplicación del TS-GMC y también un grupo de promotores distinto.

Animando a Pintar a San Jerónimo Tulixhá

Al nuevo proyecto se le dio el nombre de Animando a Pintar; tuvo carácter piloto; se ideó con la modalidad llamada “capacitación a pie de pared”; como meta se determinó promover la creación de 16 pinturas murales en distintas comunidades de las 22 que componen al ejido, en un lapso de un año de duración.

Se realizó en cuatro momentos diferentes a cargo de brigadas muraleras realizadas en marzo-abril, agosto, diciembre de 2007 y febrero-marzo de 2008. Se realizaron 26 pinturas murales en 17 comunidades del ejido SJT y en tres de otros 2 ejidos colindantes. De las conclusiones a que se arribó en este proyecto destacamos las siguientes:

La pintura mural es un medio de expresión novedoso en ese entorno y en cada comunidad se convierte en un acontecimiento. La comprensión de su potencialidad como medio de comunicación permite su apropiación por parte de las comunidades. El interés por pintar comunitaria e individualmente es creciente. Aunque modesto, el costo de los materiales es un impedimento para una multiplicación más amplia y rápida por parte de las comunidades.

Resonancias

La tarea se continuó en diciembre del mismo año, ahora con la participación de dos Promotores MCP visitantes “veteranos”, uno recién iniciado y dos para iniciarse. La intención fue mantener esta campaña de Capacitación a pie de pared hasta agosto de 2012, con el propósito de habilitar entre seis y doce promotores MCP locales y en el entretanto, generar la creación de 34 murales comunitarios.

Diáspora y organización

Al mismo tiempo, de 2009 a 2011, jóvenes en torno al Centro Cultural de México en Santa Ana CA, generaron la organización de un colectivo -de hijos de migrantes mexicanos y chicanos- denominado Siempre Aprendiendo a Pintar Obedeciendo (SAPO) el cual ha promovido siete pinturas murales comunitarias hasta hoy. También en 2011 fue desarrollado el TS- GMC en Suljaa´ (Xochistlahuaca), en la Costa Chica del estado de Guerrero. La pintura mural se realizó por los comités de la Radio Ñomndaa, La palabra del Agua y un promotor visitante.

Simultáneamente, Rogelia Cruz (diplomante de la UAM en 2005), ha promovido la creación de cinco murales comunitarios en Guatemala y una discípula suya ha generado otros siete. Así mismo, Cristina Martínez (diplomante del CIDECI) promovió dos más en las mismas latitudes.

III. Del territorio y los usos sociales del MCP

En la ideación de un medio de comunicación (como en todo proyecto) conviene tener presente las nueve preguntas que se plantea cualquier periodista: ¿Qué […]?, ¿Por qué […]?, ¿Para qué […]?, ¿Quién […]?, ¿Para quién […]?, ¿Cómo […]?, ¿Cuándo […]? y ¿Dónde […]?, y que se despejan a lo largo de su nota informativa o artículo noticioso. En el caso del trabajo participativo es fundamental que el grupo se las plantee del siguiente modo: ¿Qué nos proponemos hacer [qué queremos decir]?; ¿por qué lo queremos hacer [o decir]?, etcétera y que las despeje en base a la reflexión y el consenso. Como todo lo que hacemos para bien de una cosa, causa o propuesta, suele estar en contra de otra cosa, causa o propósito, viene bien trabajar una décima pregunta: ¿contra qué o quien?

Pensamos que estas preguntas han sido contestadas y a reserva de lo que en próximos pasos se arroje, se identifican algunos aspectos que comparten las comunidades del territorio en que se desarrolla la experiencia o etapa de devolución del método: sus antecedentes de condiciones de explotación extrema sostenida durante siglos, desde el coloniaje extranjero hasta el coloniaje interior contemporáneo su economía basada en la producción para el autoconsumo; la práctica de sus lenguas originales; la marginación social, cultural y educativa; algunos usos y costumbres tradicionales; viven en la región reconocida como selva tzeltal; la población mayoritaria es Tzeltal, aunque también hay presencia tzotzil; la recuperación del territorio producto de la rebelión zapatista; la práctica de la asamblea comunitaria, independientemente de la filiación política o de grupo; las tareas comunitarias en las que igualmente participan independientemente de la filiación. Otros, que las diferencian entre sí, son: la posesión de la tierra; el impacto de los programas de apoyo de los gobiernos federal y estatal a los grupos no zapatistas; el tipo de núcleo de población; las variantes de filiación organizativa o política de la población y del equilibrio en sus relaciones; la posesión de la tierra en que se asientan(ríos, bosques y lagos); el avance de la organización; su acceso a servicios de salud, educación; su acceso a los caminos y al transporte; la distancia entre ellas y las ciudades cercanas; el acceso a la Luz o la falta de ella.

Los usos que podemos distinguir dados a la pintura mural son diversos pero se distinguen algunas tendencias, pues sirven para: marcar territorio; homenaje a próceres; honrar a sus mártires; recuperar su historia; expresar sus aspiraciones; exponer sus problemas; fortalecer su identidad; reflejar su cultura; recuperar sus saberes; verse y explicarse a si mismos; mostrarse a los demás; identificar sus logros; hacer memoria; explicar y transmitir conocimiento; propagar sus convicciones. En fin, como indicó Florentino (Base de Apoyo Zapatista), ante la pintura terminada lo definió claramente: Para que los niños sepan.

Se tiende a pintar en las construcciones de la organización autónoma: clínicas, casas de salud, centros de formación, escuelas, casas municipales, bibliotecas, tiendas cooperativas, casas de reunión. Y pensar que hace pocos años no teníamos nada de esto, me dijo orgulloso Beto, turno de la Junta de Buen Gobierno (JBG) del Caracol 3, La Garrucha, cuando sentados en una banca bajo los arcos de la casa de la JBG, comentábamos lo bien que les habían quedado los dormitorios de la clínica Comandanta Ramona.

Por lo pronto, el conjunto de los usos sociales dados a las más de treinta pinturas comunitarias realizadas de agosto de 2010 hasta el momento en la zona aludida, ya indica que la pintura comunitaria participativa, es un medio que permite a las comunidades viajar en el tiempo, reconocer el pasado, identificar el presente e inventar el futuro, dicho de otro modo, que las invita a reinterpretarse y a fortalecer su organización en la defensa del territorio zapatista.

El proyecto Animando a pintar al Caracol ha concluido promisoriamente, estando en puerta, una nueva etapa, de la cual podemos adelantar que hay indicios positivos camino a sus objetivos específicos: Que las comunidades de una zona específica conozcan, practiquen y se apropien d el método MCP.

IV. A manera de conclusión

Entre las muchas estrategias de desprecio y despojo, está la de hegemonizar la cultura al tamaño, gusto y conveniencia de los bárbaros de cuello blanco, por lo que las culturas nacionales, regionales, locales, étnicas (lo que permite anclar el sentido de identidad social), les son estorbo y blanco de sus persistentes agresiones. Esas culturas, a su vez y de acuerdo a la propia circunstancia y condiciones de cada caso, responden o resisten con mayor o menor intensidad, conocimiento, claridad, organización y energía en defensa de sus valores, conceptos, las motivaciones de su resistencia y las razones de ser como pueblos, naciones, tribus, barrios o migrantes relacionados con sus entornos físico y social; es decir la defensa cultural, también es la defensa del territorio. En el horizonte general, las formas de hacerlo -de defenderse- son múltiples y variadas, por lo que están fuera del alcance de este artículo y se hace necesario acotar a los campos en los que somos agentes pro-activos: la comunicación social y la producción estética.

En la expresión plástica mural, se pueden distinguir al menos tres modos de hacerla: la del pintor/autor, aficionado o profesional, a veces solo, a veces con su grupo de ayudantes, que concibe y realiza una pintura para la comunidad; otro, la del que la concibe y luego organiza la pintada con la comunidad a manera de ayudante; y la que promueve crearla desde la comunidad; el método del MCP y su TS-GMC se compromete en esta última forma.